Nuestras Camadas
Llevamos criando mastines desde el año 2007
La ternura que pueden despertar en nosotros con su forma aparente y torpe de caminar en sus primeras semanas de vida, su forma efusiva de reaccionar ante cualquier concepto nuevo para ellos, sus ojos llenos de ilusión e inocencia, todo esto, nos hace querer estrujarlos entre nuestros brazos y cuidarlos toda la vida.
Cariñosos e inteligentes ya desde sus primeros pasos, muestran un gran corazón y cierta sensibilidad para la familia. Gracias a su temperamento tranquilo, se convierten en fieles compañeros para niños y adultos.
Bonachones, torpes, con mucho hueso y buenas pieles, empiezan a desarrollarse y a investigar junto a sus hermanos y madre, a partir de la segunda semana de vida, evolucionando y aprendiendo en apenas dos meses lo que va a ser su devenir diario, y posiblemente, sus diez a doce próximos años de vida, en el mejor de los casos.








